Traducción al castellano de: Recusando Esperar: Anarquismo e Interseccionalidade
Texto original: Refusing to Wait: Anarchism and Intersectionality
Deric Shannon (WSA/NEFAC) e J. Rogue (WSA/Common Action) , http://anarkismo.net/article/14923
Fuente:https://muitoalemdoceu.wordpress.com/2013/08/16/recusando-esperar-anarquismo-e-interseccionalidade/
“Sin justicia no puede haber amor”
Bell Hooks
El anarquismo puede aprender mucho del movimiento feminista. En varios aspectos ya lo ha hecho. Las anarcofeministas han desarrollado análisis del patriarcado que lo ligan a la existencia del Estado. Aprendemos del eslogan “lo personal es político” que aquellos hombres que defiendan la igualdad entre todos los géneros deben tratar a las mujeres en sus vidas con dignidad y respeto. También hemos aprendido que ningún proyecto revolucionario puede estar completo cuando los hombres sistemáticamente explotan y dominan a las mujeres, que el socialismo es un objetivo considerablemente vacío (también en su forma sin estado) si la dominación de la mujer por el hombre se mantiene intacta.
Este artículo defiende que las anarquistas también podemos aprender con la teoría de la “interseccionalidad” que surgió del movimiento feminista. De facto, las concepciones anarquistas de la lucha de clases se ampliaran como resultado del ascenso de los mobimientos feministas, movimientos por los derechos civiles, movimientos por la liberación gay y lesbiana (y tal vez mas contemporaneamente de los movimientos queer), movimientos por los derechos de las personas discapacitadas, etcétera. Pero, ¿cómo nos posicionamos frente a esas luchas? ¿cuál es su relación con la lucha de clases? ¿qué fortalece la lucha por el socialismo? ¿las desmerecemos como simples “luchas identitarias” que oscurcen mas que aclaran la tarea histórica de la clase trabajadora? Y ahora como anarquistas ¿podemos incluir estas cuestiones en nuestras teorías y acción política?
* ¿Por qué la interseccionalidad?. Cómo hemos llegado aquí:
Muchas personas situan el inicio del movimiento feminista en los EUA con la lucha de las mujeres por el voto. Este foco en el electoralismo fué criticado debido a su estrechez por muchas mujeres radicales del cambio de siglo. A fin de cuentas ¿qué ofrece el voto a las mujeres de la clase trabajadora? ¿cómo votar por un nuevo conjunto de gobernantes podría colocar comida en el plato de sus familias? La verdad es que muchas mujeres radicales de ese periodo rehusaron a identificarse como feministas ya que el feminismo como un movimiento de mujeres burgueses sin preocupación con la lucha de clases (para una interesante discusión dentro del contexto del anarcosindicalismo español al inicio del s.XX ver Ackelsberg 2005: 118-119 y 123-124). De hecho muchas mueres de clase trabajadora veían a sus contemporáneas “feministas” como alidas de “todas las fuerzas que han sido las mas determinadas enemigas del pueblo trabajador de las pobres y deseredadas”. Esto es, ellas veían al reciente movimiento feminista como un movimiento puramente burgues que no teniía soluciones para la pobreza generalizada y la explotación inherente a la experiencia de la clase trabajadora en una sociedad de clases (Parker 2001: 125).
Por otro lado las anarquistas de ese priodo, anticiparon algunos argumentos que emergerían del movimiento feminista acerca de la interseccionalidad. Los argumentos contra el “reduccionismo de clase” que frecuentemente ocurrían dentro del amplio campo socialista. Las primeras anarquistas estaban escribiendo sobre temas como la prostitución o el tráfico sexual (Goldman 2001), la esterilización forzada (Kropotkin 2001), o el matrimonio (de Cleyre 2004 y 2001). Lo hicieron para ampliar la crítica anarquista a la jerarquía, para dar una preocupación crítica a las cuestiones de las mujeres hecha por ellas mismas, mientras también articulaban una visión socialista de una futura sociedad cooperativa y sin división de clases. Mucho de este trabajo inicial demostro las conexiones entre la opresi´on de las mujeres y la explotación de la clase trabajadora. A raíz de que muchas mujeres trabajadoras se juntaron con sus contemporáneas “feministas” también demostro alguno de los problemas de un feminismo basado en una identidad universal que veía la opresión de las mujeres como una jerarquía que podía ser enfrentada sin confrontar también al capitalismo.
También hay que sugerir que los anarquistas fueron reduccionistas a veces. Infelizmente, muchos hombres anarquistas desmerecían la cuestión de las mujeres. Esto fue parte del motivo por el que surge Mujeres Libres. Esta nació por la necesidad de una organización separada de las mujeres durante la Guerra Civil española y se explica porque: “muchos anarquistas trataban la cuestión de la subordinación de las mujeres como mucho como una cuestión secundaria a la emancipación de las trabajadoras, un problema que sería resuelto después de la revolución” (Ackelsberg 2005:38). Desafortunadamente en algunos contextos, esa actitud no fue una simple singularidad como debería haber ocurrido. Y fueron este tipo de presupuestos los que se volvieron importantes para el fondo teórico del feminsmo de Segunda ola.
* Visiones en disputa en la Segunda ola:
A finales de los años 60 e inicios de los años 80 nuevas formas de feminismo comezaron a surgir. Muchas feministas tendieron a orbitar entorno a cuatro teorías en disputa con explicaciones muy diferentes para la opresión de la mujer.
Así como sus históricas predecesoras burguesas, las feministas liberales veían la necesidad de una ruptura revolucionaria con las sociedades existentes. Su foco se situará en romper el techo de cristal colocando a mas mujeres en posiciones de poder político y económico. Las feministas liberales presumían que las disposiciones institucionales existentes no eran fundamentalmente problemáticas. Su papel era conseguir la igualdad para las mujeres acomodadas dentro del capitalismo.
Otra teoria a veces llamada feminismo radical, argumentaba el abandono de la Izquierda masculina que era vista como irremediablemente reduccionista. De hecho muchas mujeres venidas del movimiento de derechos civiles y movimientos contra la guerra reclaman el persistente sexismo en esos movimientos en el que eran relegadas a tareas de secretarias o a labores secundarias dentro de un contexto de alienación generalizada dentro de la política de Izquierda. De acuerdo con muchas feministas radicales de la época, eso se debe a la primacía del sistema patriarcal (una discriminación histórica e institucionalizada de las mujeres por los hombres). Para esas feministas la batalla contra el patriarcado era la principal lucha para llegar a una sociedad libre, ya que el género era la jerarquía mas antigua y arraigada (ver especialmente Firestone 1976).
Por otro lado las feministas marxistas tenderán a localizar las opresiones de las mujeres en la esfera económica. La lucha contra el capitalismo era vista como la batalla primaria ya que: La historia de todas las sociedades hasta la nuestras es la historia de la lucha de clases. Esto es, la historia humana podría ser reducida a dicha lucha de clases (Marx y Engels 1967). Además de eso, las feministas marxistas tenderían a afirmar que la base económica de las sociedades también tiene un efecto determinante en su superestructura cultural. Así, el único modo de alcanzar la igualdad entre hombres y mujeres sería destruir el capitalismo ya que, nuevas disposiciones económicas igualitarias darían vida a una nueva e igualitaria superestructura. Esa era la naturaleza determinante de la base económica.
Del diálogo entre feminismo radical y el feminismo marxista emergió una nueva aproximación llamada Teoría dual de sistemas (ver p.e. Hartmann 1981, Young 1981). Un producto de lo que vendría a ser llamado feminismo socialista, una teoría dual de sistemas argumentativos en las feministas buscaban desentrañar “un abordaje teórico que de tanto peso al sistema patriarcal como al sistema capitalista” (Young 1981: 44). Aunque este abordaje tenía intención de resolver la interrogación por cual de estas luchas era prioritaria (contra el capital o el patriarcado) acabó dejando mucho que desear. Por ejemplo, las feministas negras argumentaban que esa perspectiva dejaba fuera un análisis estructural de la raza (Joseph 1981). Además, ¿dónde quedaba la opresión basada en la sexualidad, las capacidades, la edad etcétera en ese análisis? ¿todas esas cosas podían ser reducidas al patriarcado capitalista?
De ese trasfondo teórico es, desde donde emergió la interseccionalidad. Como se ha mencionado anteriormente, parte de la razón por la cual las feministas varían las necesidades de sus análisis del patriarcado como forma de opresión sistemática era por sus experiencias en la Izquierda mas amplia. Sin un análisis del patriarcado que lo colocase en pié de igualdad con el capitalismo en tanto que, un sistema organizador de nuestras vidas, no había respuesta adecuada a los líderes masculinos que sugerían que se lidiase con la opresión de las mujeres depués de lidiar con la primaria y mas importante lucha de clases.
Pero esas tensiones no eran exclusivas de la Izquierda, estas también existían dentro del movimiento feminista. Tal vez uno de los mejores ejemplos de esa práctica sea el movimiento pro-decisión (por el derecho a decidir) en EUA. Antes del caso de Roe vs Wade (1973), la ley del aborto era considerada un asunto para ser discutido estado por estado. Las feministas se mobilizaron entorno al caso de Rose vs Wade para hacer que el aborto fuese legal y garantizado en todo el país. Finalmente la decisión de ofrecer garantías legales al aborto antes del segundo trimestre mas la retórica de decisión y legalización dejo de atender demasiadas cuestiones que también eran importantes para muchas feministas.
Y fue esa experiencia la que preparo el terreno para repensar como la política identitaria tradicional generalmente expresaba la experiencia de ser mujer de manera universal y monolítica. Feministas y mujers negras, por ejemplo, argumentaban que centrarse en la cuestión del aborto legal escondía la forma en que las mujeres negras en EUA sufrían esterilizaciones forzadas y tenían también su derecho a una maternidad muchas veces negada (ver Roberts 1997). Además de esto, mujeres de clase trabajadora argumentaban que una legislación que permitiera escoger, estaba basicamente desprovista de sentido sin socialismo, ya que, el aborto legal inaccesible económicamente, no constituía estrictamente una elección. La verdadera libertad reproductiva significaba algo más que el aborto legal para las mujeres de la clase trabajadora. Muchas querían tener hijas/os pero simplemente no podían sustentar su crianza; algunas buscaban un cambio en las costumbres culturales de una sociedad que juzgaba las decisiones de las mujeres tomaban sobre sus propios cuerpos; otras querían que existiesen clínicas cercanas para garantizar la salud reproductiva. Resumiendo, un abordaje de la libertad reproductiva debería tener en cuenta los intereses de todas las mujeres, no estaría estructurado exclusivamente en torno a los intereses de las mujeres blancas heterosexuales de clase media (que eran predominantes en el movimiento por el derecho a decidir).
* Intersecciones
Esas experiencias dentro del movimiento feminista y de la izquierda en general llevarían a abrir muchos interrogantes. ¿Cómo creamos un movimiento que no este focalizado en los intereses de sus participantes mas privilegiados/as? ¿Cómo mantemos el compromiso socialista sin caer en una política que ve los problemas de las mujeres como secundarios? ¿Como podría ser una organización política basada en un compromiso común con acabar la dominación sin utilizar una experiencia común y una identidad única? Esas cuestiones comenzarán a ser respondidas principalmente por feministas de color (racializadas), queers, y prosexo con la teoría de la interseccionalidad – una teoría que era crítica con las políticas tradicionales de clase e identitarias (ver especialmente, p. ex. Hooks 200, Collins 2000).
La interseccionalidad propone que nuestras posiciones sociales en términos de razo, clase, género, sexualidad, país de orígen, capacidad, edad, etcétera no son facilmente analizables una fuera de la otra. Hablar de una experiencia universal como mujer , por ejemplo, es problemático porque ser mujer es una experiencia de formas bastante diferentes que dependen de la raz, la clase, la sexualidad -un infinito número de factores. Entonces, un movimiento feminista sin reflexión centrado aparentemente en la cuestión de las mujeres, tendería a referir a los intereses de los miembros mas privilegiados de esa categoría social.
De igual forma, nuestras variadas posiciones sociales y las jerarquías que las conforman se cruzan de maneras complejas y no se pueden separar facilmente. Las personas existen como, mujeres, hombres, blancas, de clase trabajadora, etcétera, en un vacío desprovisto de otras relaciones sociales estandarizadas. Además de esto, esos sistemas de explotación y opresión funcionan de formas específicas. PAra citar dos ejemplos obvios, clase es una relación social basada en la explotación del trabajo. En cuanto socialistas, buscamos la abolición de las clases, no el fin del elitimos de clase dentro del capitalismo. Esto es, hacer una única clase. De igual manera, la orientación sexual fue desarrollada en los años 1800 con la invención de la homosexualidad como una forma de ser persona. Esto efectivamente creo una identidad a partir del género de las personas por las cuales nos sentimos atraídas, ignorando de cierta manera el resto de formas entorno a las cuales se organiza la sexualidad (p.e. número de parejas, actos sexuales favoritos, etcétera). Esto también limito efectivamente la identidad sexual a tres únicas categorías: hetero, homo, bi- como si no pudiera existir una amplia gama de atracciones para las personas. Parte de la liberación en el terreno de la sexualidad es problematizar esas categorías para ofrecer una existencia social y sexual viable para todas. Esto hace de la sexualidad algo único.
Esas desigualdades estructuradas en jerarquías se mantienen y comunican unas con otras. Por ejemplo, el trabajo de las mujeres de criar y cuidar de la descendencia proporciona nuevos cuerpos para la amplia fábrica social que permite al capitalismo continuar existiendo. La supremacia blanca y el racismo permite a los capitalistas controlar un amplio campo del mercado de trabajo que puede servir como reserva de mano de obra barata. La heterosexualidad obligatoria permite la observancia policial de la forma de la familia patriarcal, fortaliciendo al patriarcado, y la dominación masculina. Y todas estas formas estructuradas de desigualdad generan la creencia nihilista de que la jerarquía institucionalizada es inevitable y que los movimientos de liberación se basan en sueños utópicos.
Quienes proponen la interseccionalidad argumentan que, todas las luchas contra la dominación son componentes necesarios para la creación de una sociedad liberada. Es innecesario crear un totem (mitificar) la importancia de las luchas sociales y sugerir que unas son principales mientras que otras son secundarias o periféricas debido a las maneras en que se interseccionan y se comunican por completo. Además, la historia nos viene mostrando que ese método de clasificar opresiones genera división y es innecesario -peor incluso, debilita la solidaridad. Así también, cuando nos organizamos, y desarrollamos prácticas políticas, podemos voluntariamente mover los márgenes hacia el centro de nuestro análisis y así evitar el sesgo de privilegio que históricamente llevo a tantas divisiones dentro del feminismo y en la izquierda.
Un buen ejemplo contemporáneo de interseccionalidad en el contexto de la práctica de un movimiento social es Incite! Women of Color Against Violence. Incite! “es una organización activista nacional de feministas radicales de color avanzando en un movimiento para acabar con las violencias contra las mujeres de color y nuestras comunidades a través de la acción directa, el diálogo crítico y la organización de base”. (Incite! 2009). Un motivo que diferencia Incite! de otras organizaciones anti-violencia es su análisis sistemático. Ellas ven a las mujeres negras como personas que viven en una peligrosa intersección entre la supremacía blanca, el patriarcado, el capitalismo y otras estructuras e instituciones opresivas. En vez de reducir las experiencias al plano individual, ellas reconocen los sistemas que las oprimen y explotan como personas y estructuran su enfoque al respecto recentralizando los sectores marginalizados, en oposición a un método de inclusión basado en una única identidad o posición social. Incite! argumenta que la inclusión apenas añade un componente multicultural a prácticas organizativas individualistas y dominadas por los blancos, tan común en los EUA. Al contrario de esto, ellas buscan recolocar el foco sobre las personas mas marginalizadas. Este impulso es para garantizar que su organización, tenga en cuenta las necesidades historicamente desatendidas por el feminismo, como la comprensión de que todas las personas se benefician de la liberación de sus pares mas marginalizados. Mientras que, si se enfoca exclusivamente en los elementos mas privilegiados de determinada categoría social deja atrás a muchas otras personas atrás (como se expresó en los ejemplos que dimos entorno a la lucha por el voto y la legalización del aborto). Incite! se centra en las cuestiones y necesidades de es parte de la clase trabajadora que ha sido descuidada (por ejemplo, trabajadoras del sexo, encarceladas, personas trans, y usuarias de drogas). Al poner el foco (centralizar) a estas personas en su organización ellas visibilizan a las personas situadas en las intersecciones mas peligrosas de opresión o explotación. De esta forma, se enfrentan a la totalidad del sistema no solo en sus aspectos mas vistosos o favorecidos. Además, Incite! contempla al Estado como un gran perpetrador de violencia contra las mujeres de color y busca construir una organización de base e independiente contra él. ¡Las/os anarquistas podrían mucho del Incite! Por ejemplo, la importancia de tratar la necesidad de TODOS los sectores de la clase trabajadora y de su intento de lidiar con la tendencia de la izquierda de ignorar u olvidar las preocupaciones, necesidades, ideas, y el liderazgo de las personas que estan viviendo en esas peligrosas intersecciones, situadas en medio del capitalismo, la supremacía blanca, el patriarcado, etcétera.
* ¿Y qué puede ofrecer el Anarquismo a la Teoría de la Interseccionalidad?
Creemos firmemente que este proceso de aprendizaje es un camino de doble vía. Esto es, cuando sintetizamos nuestra práctica para incluir las cuestiones presentadas por feministas, o el feminismo que también puede recuperar y beneficiarse del aprendizaje anarquista. Observamos las contribuciones del anarquismo a la interseccionalidad en dos áreas principales. Primero, el anarquismo puede ofrecer una base radical para criticar interpretaciones liberales dentro del feminismo interseccional. En segundo lugar, un análisis crítico del Estado.
Muy frecuentemente las personas usando un análisis interseccional ignoran las especificidades de varios sistemas de dominación. Una forma en que esto ocurre es articulando una oposición general al clasismo. En cuanto acreditamos la existencia del elitismo basado en la clase social, generalmente esa oposición al clasismo no tiene porque reconocer las características específicas del capitalismo y puede llevar a una posición que esencialmente defienda el fin del elitismo de clase dentro del propio modelo capitalista. Como anarquistas, no solo nos oponemos al clasisimo, sino a la misma existencia de la sociedad de clases. No queremos que las élites económicas nos traten mejor dentro de un sistema basado en la desigualdad y la opresión. Nuestra pretensión es destruir el capitalismo (reducirlo a pedazos) y construir una nueva sociedad en la que ya no existan clases sociales -esto es que, luchamos por el socialismo. Las/os anarquistas como parte del movimiento socialista, estan posicionadas en la crítica de las interpretaciones liberales que existan en la interseccionalidad (ver especialmente Schmidt e van Der Walt 2009).
De esta manera también, como anarquistas, estamos bien posicionadas para elaborar nuestras críticas al Estado. El Estado, además de ser un conjunto de instituciones específicas (como los tribunales, policía, entidades políticas como senados, presidentes, etcétera) es una relación social. El Estado coloca su influencia sobre nuestras vidas en un millar de formas. Por ejemplo en el caso de las/os expresioneras (expresas) las cuales suelen estar desempleadas, y con mayor frecuencia si cometieron algún crimen. Basta una mirada rápida a la conformación racial y de clase de las cárceles en los EUA para ver como la interseccionalidad puede ser empleada para su análisis. Expresas (exprisioneras), trabajadoras/es que lo son por su participación en huelgas, o por participar en acciones directas, actos de desobediencia civil etcétera, todas/os tienen necesidades específicas como personas en una sociedad que provee de gobernantes políticos y de sujetos pasivos que deben ser gobernados. El estado tiende a marcar grupos específicos de trabajadoras/es basándose en su existencia dentro de intersecciones peligrosas que antes mencionamos. Las anarquistas podemos ofrecer a la teoría de la interseccionalidad un análisis de las formas por las cuales el Estado surgió para gobernar sobre nuestras vidas tanto como cualquier otro sistema institucionalizado de organización. Y podemos por supuesto, argumentar en contrar de este ordenamiento social y su sustitución por formas no jerárquicas.
* Rechazando esperar:
De varias formas las anarquistas anticiparon historicamente algunas de las ideas de la interseccionalidad. Ademas de esto, el anarquismo como filosofía política (y como movimiento en contra de todas las estructuras jerárquicas de dominación, coerción y control) parece bien situado para una práctica interseccional. Desgraciadamente aun conservamos argumentos debilitantes entorno a qué jerarquía es primaria y debería ser prioritaria sobre las otras. Como en el pasado, esto lleva a las divisiones y falta de solidaridad (imagínese que USTED debe abandonar o posponer la lucha que considera mas importante en pro de la principal o correcta). Además de esto la estructura de cualquier jerarquía estructurada puede tener un efecto desestabilizante en las demás ya que, la simple existencia de alguna de esas divisiones sociales sirve para naturalizar la existencia de todas las otras jerarquías.
Hemos intentado explicar el ascenso de la teoría interseccional dentro del feminismo y describir sus contornos. Tal vez, y mas importante que esto ha sido nuestro intento de relacionarla a lo largo del artículo con la práctica política y las luchas de los movimientos sociales para evitar abstracciones completas y teorizaciones alejadas de la práctica. Esperamos con esto que mas anarquistas se familiaricen con la interseccionalidad y hagan un uso positivo de ella en nuestra labor política. Finalmente esperamos que mas personas de grupos marginalizados se nieguen a esperar. Reconocemos el valor de todas las luchas contra la justicia y la jerarquía en el aquí y ahora. Y luchamos por construir una práctica basada en la solidaridad y la ayuda mutua, en lugar del orden divisionista sobre que luchas son prioritarias y cuales secundarias o periféricas. Por el contrario, todas están ligadas y tenemos buenos motivos para negarnos a postergarlas para después de la revolución.
Bibliografia
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