2. EL SOCIALISMO UTÓPICO
El siglo XIX se caracteriza por una continua preocupación por las reformas sociales. Todo el continente latinoamericano se encuentra transido por una serie de movimientos utópicos-reformistas que trataban de auner, por una parte la comunidad de bienes con la búsqueda del igualitarismo, por otroa la transformación del individuo con el descubrimiento de la felicidad personal y la armonía con la naturaleza.
La convicción de que el Nuevo mundo podía ser la tierra dondese hiciesen realidad las ideas y proyectos de los reformadores sociales, atrajo a los mas importantes pensadores y teóricos convirtiendo a este Continente en un laboratorio de ensayo de teorías y propuestas europeas.
Así, estos proyectos empíricos hay que entenderlos en dos sentidos paradójicamente opuestos. Por un lado, como movimientos precursores de los relatos descriptivos en el caso de la colonia Cecilia en Brasil, que genera toda una serie de narraciones y literatura sobre su existencia. Por otro, como elemento retardador de narraciones utópicas, ya que era difícil concebirlas literariamente, cuando era posible participar en ellas de forma directa.
Así Robert Owen (1771-1858), desengañado de poder llevar adelante en Inglaterra su proyecto de constitución de un nuevo orden social mediante la fundación de una “asociación voluntaria, de un régimen de propiedad comun, bajo la forma de pequeñas comunidades agrarias o industriales” (8), embarca hacia los Estados Unidos en 1824.
América ofrecía leyes menos restrictivas, donde además los usos ycostumbres corrompidos de la vieja sociedad europea aún no habían penetrado.
Adquiere a los rappistas la colonia Harmony (Indiana), con una extensión de 300.000 acres de tuerra (unas 120.000 hectáreas) y diversos talleres. Por el proyecto, recogido en los dibujos del arquitecto Stedman Whitwell, sabemos que era un cuadrilátero espectacular, parecido a los colegios de Oxford y Cambridge, pero de mayores proporciones.
La propuesta de Owen tuvo una gran audiencia y así el 1 de mayo de 1825 se inauguró New Harmony (nuevo nombre con el que fue bautizada), con unos 800 participantes aceptados sin selección alguna.
Nunca un ensayo de sociedad comunista se inicio bajo tan favorables auspicios.
Durante dos años de existencia, New Harmony no tuvo menos de siete formas de gobierno diferentes o constitutions. No era la primera intención de Owen establecer la colonia sobre una base puramente comunista: “Los hombres trajeron con ellos un sistema irracional de sociedad, sistema que no puede cambiarse sin alguna preparación” (9). Así serían puestos a prueba durante tres años y sólo después de haber superado esta etapa, serían admitidos, integrándose en una sociedad comunista e igualitaria en todos los campos.
Este período de adaptación fue juzgado como demasiado largo y el 12 de enero de 1826, se adoptó una nueva constitución sustentada sobre bases comunistas bajo los principios de igualdad absoluta y compensación independiente del esfuerzo o la productividad. En la Declaración de Independencia Espiritual redactada por Owen el 4 de julio de ese mismo año, cincuenta aniversario de la independencia de Estados Unidos, afirmaba “Yo os declaro y declaro al mundo entero que el hombre hasta la fecha ha sido, en todas partes del mundo, el esclavo de una trinidad de los males más monstruosos … la propiedad individual o privada, el matrimonio fundado sobre la propiedad individual y los sistemas irracionales de las religiones” (10).
El continuo enfrentamiento de la comunidad sobre cuestiones religiosas y de interés económico-social produjo expulsiones y deserciones con nuevos cambios de constitución, que a su vez iban acompañados de divisiones y escisiones. A finales de mayo de 1827 se disolvió la comunidad de New Harmony.
Meses más tarde, Owen reflexionó en la Millenial Gazette sobre la experiencia pasada”Dieciocho meses de ensayos nos han demostrados que las cualidades requeridas en un miembro permanente de una colonia fundada sobre la propiedad común, son: 1º Sinceridad con el objeto perseguido. 2ª Templanza. 3ª Amor al trabajo. 4ª Cuidado orden. 5ª Aseo. 6ª Deseo de aprender. 7ª La convicción del hecho de que el carácter del hombre no está formado por él, sino PARA él”.
A pesar del fracaso experimental y económico -perdió el 80% de sus bienes -, Owen no consideró el ensayo de New Harmony como algo negativo, ni enfrió su ardor por la búsqueda de un cambio social. Así, en septiembre de 1928 se dirige al gobierno mexicano, a través de su embajada en Londres, para plantearle la cesión grauita de parte de su territorio: un espacio de ciento cincuenta millas de ancho en el golfo de México (Texas y Coahuila) con objeto de propiciar la regeneración del ser humano en una sociedad racional y justa. Aunque esta solicitud no fue atendida generó una interesante documentación entre ambas partes (11), y confirmó la certeza de Owen al elegir este territorio como el lugar ideal parala formación de colonias.
Así, casi veinte años más tarde, en septiembre de 1847, Owen recibe a Etienne Cabet, que le visita en Londres solicitándole consejo sobre el emplazamiento de Icaria. La respuesta del anciano utpista fue clara: Texas.
El proyecto icariano es el primer intento de llevar a la práctica una utopía según un modelo, previo donde además la figura del reformador social, del político y del literato se confunden en una misma persona. Viaje por Icaria se publicó en París (1840) con un éxito inmediato, alcanzandoo cinco ediciones sucesivas hasta 1848 (12). La entusiasta acogida entre la clase obrera le motivó a Cabet la idea de fundar comunidades icarianas en América.
Las proclamas para la recogida de fondos “Allons en Icarie!” o “C’est au Texas!” (1847), redactadas por el propio Cabet en un estilo fogoso y entusiasta surtieron un efecto inmediato. Informado Cabet de la incorporación de Texas a la Unión Americana y de la necesidad de poblar aquel inmenso territorio, se traslada a Londres y el 3 de enero de 1848 firma con la compañía Peters la adquisición de un millón de acres con la condición de que la colonia se posesionaría de la concesión antes del 1 de julio de ese mismo año.
El 3 de febrero de 1848 una pequeña vanguardiacompuesta por 69 personas partió de El Havre, en el “Roma”, llegando a Nueva Orleans el 27 de marzo. Los problemas surgieron de inmediato no sólo por el emplazamiento del terreno adquirido, situado en una zona inhóspita e innacesible por via fluvial (a 400 km. Del Rio Rojo en Sulphur-Praire cuando les habían informado de lo contrario, sino por la dificultad del mismo.
El millón de acres de Icaria no constituía una extensión continua. El estado de Texas había dividido el territorio, que aún estaba vacante en lotes de 640 acres cuadrados cada uno – una milla cuadradada – y había concedido a la compañía Peters porciones alternadas. A su vez esta empresa dividió sus lotes en medias porciones de 320 acres y cedió a los icarianos los medios lotes alternados, como puede apreciarse en el gráfico.
Inútil es insistir cómo a las dificultades naturales de las grandes distancias, rápidamente se sumaron las enfermedades, escasez de alimentos y medicinas, además de los contratiempos referentes a la precariedad de medios y a la compleja administración de unos terrenos prácticamente separados entre sí. Agotados y desalentados por la duredaza de las condiciones volvieron a Nueva Orleans, donde en septiembre se les sumó la segunda expedición llegada de Francia: solo 10 personas.
A las pocas semanas de la salida de la vanguardia icariana en el “Roma”, la situación en Francia había cambiado radicalmente. El entusiamos por el proyecto icariano había desaparecido. La revolución de 1848 provocó, no sólo la abdicación del rey burgués Luis Felipe, sino la proclamación de la Segunda república (24 de febrero 1848) con la admisión del “derecho al trabajo” y la creación de los “talleres nacionales”. Esta nueva perspectiva aseguraba la posibilidad de empleo en la propia Frnacia en condiciones razonables y estaba basada en la obra de Louis Blanc, Organisation du travail (1839), que alcanzó una gran difusión entre los obreros franceses, ya que defendía un progresivo control obrero en el desarrollo y dirección de los “Ateliers Nationaux” (13).
Así, de las multitudes de adeptos icarianos se pasó, en poco tiempo, a medio millar que con el propio Cabet partieron en una nueva expedición el 13 de diciembre de 1848, para llegar al 19 de enero del año siguiente a Nueva Orleans, asolada por el cólera.
Tras una serie de discordias y deserciones Cabet decidió abandonar la concesión de Sulphur-Praire (Texas) y marchar hacia Nauvoo en el Missisipi, a donde llagaron a mediados de marzo. Como le ocurrió a Owen con los rappistas, Cabet adquirió la comunidad abandonada por los mormones en Nauvoo (Illinois), reparando edificios y construyendo viviendas.
Una constitución de 118 artículos confirmó a Cabet como máximo responsable del proyecto, conociendo Icaria durante un breve período de tiempo una etapa de consolidación.
La edición de libros y folletos para propaganda de sus ideas había captado numerosos socios tanto en francia como en Norteamérica. De los 280 miembros que habían partido hacia Nauvoo, se había alcanzado el medio millar.
En Francia, sin embargo, la opinión pública se mostraba en contra de Cabet, incluso un tribunal le acusaba de estafa, tras haer montado una empresa ficticia para lucro personal, condenándole a dos años de cárcel y privándole de sus derechos de ciudadano francés. En 1851 abandonó Nauvoo para comparecer ante la magistratura francesa que, tras las abundantes pruebas presentadas por el propio Cabet hubo de exculparle obligando a restituirle el buen nombre perdido.
Tras el golpe de estado del 2 de diciembre de 1851 por el que Luis Napoleón funda el Segundo Imperio se ve apresado y deportado a Inglaterra a principios de 1852, desde don marchó a Nauvoo. La creación de nuevas colonias diversificó los criterios y duplicó las funciones, mientras Cabet se volvía más autoritario,reservado y arbitrario. El puritanismo de los primeros momentos -prohibición del tabaco, alcohol etc. – y la austeridad de vida fueron paulatinamente abandonados. En 1856, de acuerdo con la constitución, al no recibir la confianza de la Asamblea General fue destituido. Debilitado por una parálisis marchó hacia Saint-Louis con el propósito de constituir las bases de una pequeña Icaria (Cheltenham). El 8 de noviembre fallecía víctima de una congestión cerebral. Si las comunidades icarianas permanecieron en América durante medio siglo hasta su disolución en 1895, menos fortuna tuvo el pensamiento fourierista, aunque su difusión fue inmediata.
Introducido en los Estados Unidos por Albert Brisbane (1809-1890), joven norteamericano quien tras llegar a París en 1832 y estudiar filosofía, entró en contacto con la revista Le Phalanstère, que editaba Victor Considerant. De vuelta a los Estados Unidos publicó en 1840 Social Destiny of Man, donde expuso el sistema fourierista, con una singular acogida que se manifestó en la creación de numerosas sociedades y falanges (14).
tras el primer viaje de Victor Considerant (1808-1893) a los Estados Unidos y con la colaboración de Brisbane, Texas vuelve a ser el lugar elegido para la fundación de una colonia fourierista. Persuadido de la bondad del clima y la prodigalidad de la naturaleza, publica en París “Au Texas” (1854), una proclama – que recuerda a la de Cabet – dirigida a sus seguidores.
Con cien mil francos que le entregó Jean Baptiste André Godin (1817-1888) – el organizador del Familisterio de Guisa – Considerant parte en diciembre de 1854 en el barcoen el barco “L’Union” hacia Nueva York con un primer grupo, un centenar de colonos, con el propósito de adquirir cerca de Dallas, en Texas, 20.000 acres de teirra. Otr grupos sale de Amberes en el “Lexington”, en enero de 1855.
Cierto número de suizos embarcaron en abril en Bremen y arribaron en Houston, desde donde emprendieron el camino hacia Dallas en carreteras tiradas por bueyes durante treinta días.
El falansterio – llamado La Reunión – contaría en 1855 con unas 300 personas. Eran los tiempos en que Texas tras ser anexionada a los Estados Unidos (1845) buscaba poblar su inmenso territorio. Parece que a fines de 1856 la mayor parte de los colonos había abandonado el lugar, sin embargo en 1857 Considerant no cejó en su propósito ya que el 8 de agosto plubicaba en San Antonio el folleto Du texas, Premier rapport á mes amis, sobre las dificultades y los remedios de la empresa.
Vuelve Considerant a Europa en 1859 durante algunos meses y retorna a los Estados Unidos para asistir hacia 1863 a la ruina de su colonia a causa de la sublevación de los estados del Sur. Finaliza, por tanto, la era los grandes apóstoles del socialismo utópico – Owen, Cabet, y Considerant – que buscan en el Nuevo Mundo la fusión de una teoría social con la geografía de un contienente.
Durante la segunda mitad del siglo XIX dos acontecimientos europeos vienen a turbar la evolución social del contienente americano: la revolución de 1848, que tuvo repercusiones en casi todos los estados del Viejo Mundo y la Comuna de París (1871).
Así, en febrero de 1861 llega a México, Plotino C. Rhodakanaty (1928-¿1905?), tras un largo peregrinar por Europa y después de haber tomado parte en el frustrado levantamiento del 48 en Budapest.
Su intensa actividad como difusor del pensamiento fourierista le lleva a publicar la célebre Cartilla Socialista (1861) donde en forma dialogada a manera de pregntas y respuestas expone los principios de preguntas y respuestas expone los principios de una comunidad agrícola utópica. Pero en general la corriente de su doctrina, al omitir toda referencia a la autoridad, desembocó en el anarquismo. Discípulos suyos fueron Francisco Zalacosta, que encabezó las luchas agrarias, Santiago Villanueva, quien organizó el movimiento obrero urbano, Juan de Mata Rivera, director de El Socialista a través de cuyas páginas se difundieron las corrientes libertarias, y Julio López Chavez, quién en 1869 abanderó la insurrección campesina de Chalco bajo la divisa “Tierra y Libertad”, que casi medio siglo más tarde tomaría Ricardo Flores Magón y posteriormente Emiliano Zapata. Esta misma divisa la recogerá Pierre Quiroule en la dedicatoria de la obra que nos ocupa.
Próximo ya en el fin de siglo, Brasil va a ser testigo de uno de los proyectos empíricos más importantes de toda la centuria, por el interés que despertó la literatura que produjo y al influencia que ejerció en toda Sudamérica.
El médico y agrónomo italiano Giovanni Rossi, bajo el seudónimo de “Cardias”, habñia publicado en Milán La Comuna Socialista (1878), donde analizaba la organización de un proyecto sustentado sobre bases libertarias.
La primera experiencia anarco-comunista tuvo lugar en la propia Italia, cerca de Cremona, alcanzado unos óptimos resultados. Este éxito interesó a Don Pedro II, Emperador del Brasil, quién ocasionalemente se encontraba en Milán, e interesado en la organización de colonias para el cultivo de la tierra en comunidad, autorizó su asentamiento al norte de Brasil, en Palmeiras, estado de Paraná.
El primer grupo dirigido por el propio Rossi, embarca en Génova, en el vapor “Ciudad de Roma”, el 20 de febrero de 1890, poco después de la caída de Pedro II.
A pesar de lo agreste del terreno y lo aislado de la región, la colonia Cecilia, logró establecer una sociedad sin clases a través de la implantación del comunismo libertario (15). La unidad de intereseses y esfuerzos – a través de la militancia anarquista del centenar de miembros de procedencia italiana – aseguró la homogeneidad de criterios tanto en la distribución de tareas, como en el desarrollo económico y reparto de cosechas.
La curiosidad y el entusiasmo multplicó el número de miembros – llego a disponer de más de 300 – y rápidamente se difundió el éxito de su experiencia por toda Sudamérica.
En poco tiempo se convirtió en una colonia singular donde por primera vez su puso de manifiesto la viabilidad en la práctica del comunismo libertario con la implantación del amor libre. Una serie de visitantes ilustres, entre ellos el ex-esediente del Uruguay y José Batlle y Ordoñez difundieron la experiencia y vieron en la comuna una organización de base capaz de vertebrar de abajo arriba una sociedad libre sin coacción ni autoridad.
En Argentina la peculiaridad de esta organización anarco-comunista tuvo un amplio eco a todos lo niveles y en todos los medios político-sociales, ya que las publicaciones en lengua italiana representaban en ese momento, la vanguardia del movimiento obrero: “serán los anarquistas italianos refugiados en Argentina entre los que se destacan errico Malatesta (que llegó al Plata en 1855) y el no menos famoso Pietro Gori, a quien encontramos en Buenos Aires 1898, los que reaniman el movimiento editorial libertario en lengua italiana con editoriales, revistas, periódicos etc, los que difundiran el pensamiento de Rossi” (16).
Tres años mas tarde, en enero de 1893, la colonia Cecilia había fracasado y sólo contaba con sesenta y cuatro miembros. La inadecuación de las tierras concedidas, la pérdida del apoyo imperial, las dificultades en la entre de parte de sus cosechas al gobierno central y la invertención de la naciente administración republicana, entorpecieron de una forma continua el desarrollo dela colonia hasta su desaparación. No obstante Giovanni Rossi permaneció en Brasil durante largo tiempo desempeñando diversas ocupaciones como profesor en la Escuela Superior de Agricultura de Taguari, en Rio Grande del Sur, y director de una Central Agrícola, donde estudió y divulgó enfermedades de las plantas.
Años más tarde, en una cart a un amigo. Giovanni Rossi, analizó las causas de la disolución del proyecto: “La colonia Cecilia no cayó porque fuera comunista y mucho menos porque fuese anarquista. Cayó porque fue pobre, y fue pobre porque principió con poquísimos recursos, con personas incapaces para los trabajos agrícolas, y porque se encontraba sola en el mundo, que le era económicamente extranjero. El entusiasmo es un estado nervioso excepcional que no puede durar siempre, y el entusiasmo decayó entre los cecilianos. Gozábamos de la libertad en nuestras relaciones internas, pero nos faltaba el bienestar material” (17).
A este conciso análisis sólo le fatla un par de detalles. Los reformadores europeos (18) buscaron en América el medio propicio para la implantación de sus teorías sociales lejos de la influencia de la vieja sociedad europea, con lo cual se observa:
A) Como los gran de apóstoles del socialismo utópico (Owen, Cabet, Considerant) mantuvieron no sólo una decidida intención de escapar de la realidad del Viejo Continente, sino también de la del Nuevo, al asentarse en zonas alejadas de las grandes urbes, lo que por otro parte les obligó a consumir en gran medida sus propias energías(19).
B) Consecuencia lógica de lo anterior es que la gran mayoría de ensayos y proyectos empíricos basados en el pensamiento utópico se plantearon e iniciaron no sólo ignorando el desarrollo del contienente americano, sino en algunos casos en sentido inverso, marchando a contracorriente de su evolución y circunstancias, con lo cual las comundiades orginalmente concebidas como colectivistas o cooperativistas para asegurar su éxito, pasaron paulatinamente a convertirse – tras el período obligado de contradicciones – en punta de lanza del capitalismo (20).
8. Cappelleti, Angel, J. El pensamiento utópico, siglos XVIII-XIX, Tuero, Madrid, 1990, 64.
9. Armand, E. Formas de vida en común sin estado ni autoridad, Madrid, 1934, 56.
10 Ibidem, 60.
11. La petición de Owen a la República de México la recibió el encargado denegocios de la Embajada, Vicente Rocafuerte, quién le sugirió la tramitase por escrito. Owen tras un extenso preludio, que es un compedio de sus Ensayos sobre formación del carácter (1813) afirma:
“El que suscribe pide que se ceda libremente la provincia de Texas y Coahuila a una sociedad que se formará con el fin de realizar este cambio radical en la raza humana, garantizando la independencia de aquella provincia de la República Mexicana, los Estados Unidos y la Gran Bretaña; y lo pide por las consideraciones siguientes:
1ª Es un provincia fronteriza entre la República Mexicana y los Estados Unidos, que están ahora colonizándose con circunstancias que pueden producir rivalidades y disgustos entre los ciudadanos de ambos estados y que muy probablemten, en una época futura, terminarán en una guerra entre las dos Repúblicas”.
Años mas tarde México perderá Texas en la confrontación de 1844, poniéndose de manifiesto la fina perspicacia del reformista ingles. Valadés, José C. Topolobampo, la metrópoli socialista de Occidente, México, 1939, 22-26.
12. Para un análisis sobre la novela utópica Viaje por Icaria, véase Capelleti, Angel J. El pensamiento utópico, siglos XVII-XIX, Tuero, Madrid, 1990, 81-106.
13. Louis Blanc (1811-1882) Había nacido en Madrid, hijo de un funcionario napoleónico y de madre española. A los 26 años fundó la Revista del Progreso, que fue el órgano de los demócratas avanzados de su tiempo y en esta publicación apareció su obra más importante Organisation du travail. Fue miembro del Gobierno provisional de 1848 donde propició la creación de los talleres nacionales por cuenta del estado, como fórmula ppara evitar el desempleo. El estado realizaría emprésitos sin interés a los talleres sociales, que se auto-regularían así mismos, no sólo eligiendo a los administradores de las fábricas en base a su capacidad, sino asegurando una distribución justa de los beneficios. En este punto concreto Blanc avanza sobre los sasimonianos, ya que si éstos habían defendido que la recompensa del trabajo se mediría de acuerdo con la labor ejecutada (“A cada hombre según su capaccidad, a cada hombre según sus obras”), piensa que esta medida no es justa ya que discrimina al debil y aporta un nueva fórmula “A cada uno según sus necesidades”. Con el tiempo, ambas normas van a definir las posturas del socialismo libertario frente al reparto de bienes: la primera será la bandera del colectivismo, la segunda la medida del anarco-comunismo o comunismo libertario.
14. La penetración del pensamiento fourierista también se hizo notar en el Cono Sur del contienente americano, aunque a través de sus planteamientos urbanísticos. La singularidad del fourireismo radica en que al asociar un tipo especial de vivienda a sus sitema social, ciertos proyectos arquitectónicos incorporaron parte de sus ideas. Así el ingierno civil Luis Andreoni, de origen italiano, proyectó en 1887 en la capital del Uruguay el “Falansterio Montevideano”. A pesar de estar concebido como una operación comercial estructuralmente mantenía ciertas correspondencias con el Familisterio de Guisa al disponer cada familia de apartamento privado, colectivizándose los servicios generales: higiene, almacenes, lavaderos etc. Aunque el “Falansterio Montevideano” no pasó más allá del proyecto, ya en la década anterior se había publicado en Buenos Aires la tesis de Raymundo Batlle, para revalidar el título de aquitecto, sobre el tema “Habitaciones para obreros”, donde se advierte la preocupación por la vivienda social y sobre cuyas ideas está gravitando el fourierarismo. Alvarez Lenzi R. “EL Falanterio Montevideano”, Institutio de Historia de la Arquitectura, Montevideo, n.º 4 (1977). Gutiérrez, R. “Vivienda obrera”, DANA; Resistencia (Argentina).
15. El anarco-comunismo se hab´ia desarrollado por toda Europa a partir de los Congresos de Florencia (1876) y el de Jura (1880). Kropotkin lo expuso en cantidad de folletos y artículos (1886), que depués aparecieron publicados en La conquista del pan (1892).
16. En 1894 aparece en Buenos Aires, en lengua italiana la revista La Questione Sociales impresa por Fortunato Serantoni y de igual nomber que la editada por E. Malatesta en Florencia. Dos años mas tarde, pasa a convertirse en una publicación de lengua española con el nombre Ciencia Social. En 1896, la quinta entrega de este nuevo sello editorial recoge la obra traducida por el anarquista catalán José Prat Un episodio de amor en la colonia socialista Ceilia, que difundirá las ideas del socialismo libertario, así como los planteamientos del amor libre.. Rama Carlos M. Utopista socialista, Caracas 1977, LXIV-LXV.
17. Véase más adelante nuestro Apéndice I, pág. 94.
18. Es curioso constantar que tanto los proyectos empíricos desarrollados en América, como las utopías editadas en este continente, en general hayan sido promovidas o publicadas por gentes foráneas al Nuevo Mundo. Sorprende que toda esta constelación de proyectos de vida en común se deban más a europeos que a americanos. Quizás las excepciones más notorias respecto a los primeros sean Oneida de Jhon Humphrey Noyes, nacido de Bratttleboro (Vermont) y Topolobampo, de Albert K. Owen, nacido en Chester (Pensilvania)
En cuanto a las utopías libertarias impresas en el Nuevo Continente, como El Humanisferio (Nueva York, 1858) de J. Déjacque, Buenos Aires en 1950 bajo el régimen socialista (Buenos Aires, 1908) de Julio O. Dittirch, La ciudad anarquista americana (Buenos Aires, 1914) de Pierre Quiroule, etc., tan solo hemos encontrado escasos ejemplos de autores americanos: la ya clásica de Edward Bellamy, macido em Chicopee Falls, Massachusetts y publicada en 1887 o sea Looking Backward, traducida al español como El año dos mil, y una segunda narración poco conocida como es El socialismo triunfante. Lo que será mi país dentro de 200 años, editada en Montevideo, 1898 y escrita por Franciscco Piria natural de Montevideo, ciudad en la que nació el 21 de agosto de 1847.
Modernamente, B.F. Skinner recogiendo la herencia de Henry David Thoreau publicó en 1948, Walden Dos.
19. Sorprende que este planteamiento inciado por Owen, aún se encuentre vigente en Pierre Quiroule, casi un siglo más tarde. Los grandes apóstoles eligieron para sus asentamientos áreas no contaminadas socailmetne. Quiroule mantiene ese mismo criterio en La ciudad anarquista americana, pero además le añade un sentido de recuperación medioambiental, con lo cual se convierte en un pionero de la ecología.