ROA: El frene unido revolucionario de 1934. Carmen Machado

Comparto este texto por la importancia de G. Ascanio dentro del movimiento marxista-leninista o comunista estatalistas en el contexto de  Canarias antes de la Guerra Civil. El fragmento en cuestión pienso que habla por sí mismo, si bien puede existir aspectos que desde posiciones libertarias o anarquicas son reseñables e incluso coherentes otros por supuesto chocan frontalmente con dicho ideario. En cualquier estos fragmentos del «Espartaco» componen una pieza clave de la historia del movimiento obrero archipielágico así como un testimonio de las ideas políticas que en el momento de su publicación precognizaban los marxistas en las islas.

 Sobre la relación entre el movimiento anarquico y la creación del F.U.R. (Frente Único Revolucionario) también se pueden entrever cuestiones. Por ejemplo la ausencia de la CNT en los escritos (esta era hegemónica en los núcleos capitalinos de Tenerife y una fuerza obrera importantísima en las islas), mientras que la FIJLL aparece como una organización a la que se desea hacer participe de dicho Frente.

«Aprobada la Plataforma anterior y después de tomarse diversos acuerdos relacionados con la campaña de prensa y mítines (el primer de los cuales se celebrará el próximo domingo día once) se dio por terminada la reunión, no sin antes haberse señalado la conveniencia de invitar para la próxima entrevista a una delegación de las Juventudes Libertarias al objeto de insistr una vez mas acerca de ellos y no dar por rotas las relaciones hasta tanto se hayan agotado cuantas gestiones amistosas puedan efectuarse para conseguir la unficación de todos los sectores clasistas en un frente que propugne por la Revolución Social.”

Espartaco, 17 de marzo de 1934

En cualquier caso, con respecto a las uniones, frentes populares, convergencias pues bueno, cada cual habrá de tener su opinión.

El frene unido revolucionario de 1934. Carmen Machado

 

El seminario Espartaco, subtitulado “de avance”, órgano de la Federación de Trabajadores de La Palma, comenzó a publicarse en la capital de esta isla el 11 de agosto de 1930. A través de sus páginas, que se suceden con regular periodicidad hasta julio de 1936, se pueden rastrear los principales acontecimientos sociopolíticos que movieron a las clases trabajadoras isleñas durante esos años: la crisis del sector agrícola y de la industria tabaquera, el gravísimo aumento del paro obrero, la continuidad del caciquismo y el clima de violencia y tensiones sociales que alcanzó sus cotas más altas con los sucesos de Hermigua de 1933, en los que resultaron muertos un obrero y dos guardias civiles. Las dieciocho penas de muerte que se solicitaron en el consejo de guerra delebrado en 1934 dieron lugar a numerosas huelgas; todos estos hechos fueron finalmente reflejados en dos de las páginas de Espartaco.

La Federación de Trabajadores de La Palma, integrada por diversos sindicatos obreros y controlada por el activo núcleo comunista de la isla, tuvo su órgano de expresión en este semanario. Su director, Imeldo Guerra, hizo frente a un gran número de suspensiones y sanciones.

El tema de la redcción de pedidos de tabacos canarios por parte de la Tabacalera es tratado repetidas veces; se pide la creación de un consorcio frutero canario controlado por el pueblo; se dedican varios artículos a la guerra de Marruecos y se advierte repetidas veces acerca de los peligros del fascismo alemán.

El 21 de abril de 1934 se publica un editorial con el título “La guerra de Marruecos, ¡Libertad para nuestros hermanos marroquíes!” del que podemos destacar lo siguiente.

“Las noticias que han corrido durante estos días sobre la situación de Ifni y Río de Oro son por demás alarmantes.

Toda la prensa burguesa ha publicado el envío de nuevas fuerzas militares -sobre todo de aviación – a dichas posesiones. Se ha apuntado por dicha prensa la posibilidad de que se establezcan en ellas importantes bases militares e incluso que se vaya a una acción militar …. Nosotros hemos de insistir sobre la importancia que reviste este desplazamiento de fuerzas militares hacia las posesiones del imperialismo español en África Central (sic), y que no son otra cosa que PREPARATIVOS GUERREROS CONTRA LOS CAMPESINOS MARROQUIES.

Es preciso que los trabajadores de España, y sobre todo los de Canarias se enteren de algunos detalles que, la prensa y los políticos burgueses como casualidad, olvidan.

Hace algunos días El debate, el órgano de los jesuitas y del semi-dictador fascista Gil Robles publicaba un artículo en el que se pedía la revisión del Acta de Algeciras, con lo que se perseguía el que se permita a España jugar un papel mas importante en el saqueo de Marruecos …. Es en este momento cuando fuerzas de aviación, cuando fuerzas militares, cuando gran cantidad de material de guerra, están siendo enviados a las posesiones que cogen por la espalda a los campesinos marroquíes que luchan contra el bandido francés en defensa de su independencia… Los preparativos de guerra en Marruecos se suceden. La guerra puede ser pronto una realidad. Los trabajadores de España entera, deben de negarse a asesinar a sus hermanos marroquíes.

La lucha que ellos llevan por su independencia, es la lucha por nuestra propia libertad.

¡Exijammos, pues, la repatriación de todos los soldados de Marruecos!

¡Libertad para nuestros hermanos marroquíes!”

En el mismo día se publica un artículo de opinión, firmado por J.C.L., con el título de “¿Otra vez la guerra de África?”, en el que, entre otras cosas se dice:

“Dice la prensa obrera de España que varias entidades financieras han proyectado a base de la ocupación de Ifni algunos de sus nuevos negocios, y entre ellas la Sociedad Española de Fomento que aspira a la exclusiva para trabajar en dicha zona ocupada. Nosotros somos partidarios de la independencia de los pueblos oprimidos y enemigos de estas ocupaciones militares que no abrigan mas intenciones que el espíritu egoísta del capitalismo por ampliar sus negocios a costa de someter y colonizar a los pueblos, vemos en la nueva ocupación -y esta debe ser la preocupación del pueblo español – la iniciación de nuevas luchas entre las tropas españoles y los indígenas del Protectorado. La nueva zona conquistada es otra codicia más del imperialismo español en la cual explotará despiadadamente a los mores de aquel territorio.

Se ha dicho que Ifni ha sido conquistado pacíficamente, pero nosotros no desconocemos que el nacionalismo de aquellos indígeneas está en la posesión de un pedazo de tierra y que al despojársele de él es capaz de acometer con furia a su enemigo. Por eso nosotros no creemos que la cacareada toma pacífica de Ifni. Para Maura, el Barranco del Lobo era una ‘operación de policia’; para Lerroux, la ocupación de Ifni es un ‘paso pacífico’. Para el pueblo español en tiempos de la monarquía el Barranco del Lobo fue un cementerio; para el pueblo español en tiempos de la República de cavernícolas, la ocupación de Ifni será… lo que la codicia colonizadora del capitalismo español, santificado por el francés, desee.”

El 1 de mayo de 1934 publica ‘Azucena Roja’ en Espartaco, desde Tenerife, un artículo conttra la guerra de Ifni, proponiendo un frente único antiguerrero femenino.

En un artículo publicado el 18 de noviembre de 1933, firmado por Guillermo Ascanio, y que es el cuarto de una serie que lleva el mismo título de “La crisis económica del proletariado canario”, se dice:

“Este es el planteamiento real de la situación canaria con toda su vida económica en las manos de unos capitalistas en su mayoría trust extranjeros al estilo de Fyffes, convertida en una semicolonia que explotan estos elementos al amparo de los poncios que nos envían de Madrid, para gobernar a los pacíficos isleños. No se diga que los canarios somos españoles y tenemos el derecho de intervenir y hasta de formar parte del Gobierno español, porque ésta es precisamente la prueba de lo que digo, ya que cuando los canarios son ministros en Madrid, entonces tienen que gobernar para España y no para Canarias. Lo que la población laborisa necesita tener no son ministros en Madrid, que tienen que ser forzosamente ministros del Estado capitalista español y por lo tanto gobernar por y para los capitalistas españoles, sino que necesita tener la posibilidad de dirigir sus propios negocios, precisan reclamar urgentemente el derecho de gobernarse por sí mismos. Es caminando y luchando en este sentido que se encuentran todas las posibilidades de desenvolvimiento económico y político de Canarias. La población laboriosa de las siete islas necesita urgentemente unificar sus esfuerzos para luchar por la conquista de un gobierno propio, acomodado a todas sus características geográficas, económicas y sociales sobre la base de destruir el poderío económico de las grandes casas exportadoras, y en genral de toda la gran burguesía.

Es indudable que en Canarias existen ya los gérmenes para un moivmiento de esta naturaleza. Bien claras están las luchas de la clase obrera contra las omnipotentes patronales de los grandes puertos canarios, núcleo fundamental de nuestra gran burguesía; todos los que han intervenido en esas luchas saben también perfectamente cuál es el papel que en ellas han desempeñado los órganos del estado español- gobernadores, guardia civil, juzgados, etc. – y que no es otro que mantener a toda costa la explotación sobre las clases laboriosas, acrillando, si es preciso, a quienes piden pan y trabajo. Por eso todos los obreros canarios, ya se an anarquistas, comunistas o socialistas, tiene que tener en cuenta esa experiencia y dirigir su lucha decididamente contra la gran burguesía y contra los órganos del Estado español, conjuntamente.

Un movimiento de esta naturaleza sólo puede ser llevado a cabo sobre la base de una estrecha unidad de acción entre las masas del proletariado y de la pequeña burguesía urbana y rural, siendo su finalidad inmediata la constitución de un gobierno obrero y campesino canario, que instituiría indemediatamente el monopolio total, en sus manos, del comercio exterior, y por lo tanto, de toda la exportación frutera.

La enorme importancia que para toda la población laboriosa de Canarias tendría este cambio se percibe claramente. La monopolización del comercio exterior en manos de un gobierno obrero y campesino cnario, supone no solamente la destrucción de todo el poderío de nuestra gran burguesía, sino además el hecho de cortar de raíz con todo interés privado en los fundamentos de la vida económica del país y que el Estado dispusiera de las enormes sumas que ese tráfico proporciona, para dedicarlas a la misma reorganización económica, así como a la cultura del pueblo y su bienestar material. El panorama de desenvolvimiento de Canarias en este sentido es tan vasto, que requeriría muchas páginas el esbozar sus líneas generales. A este propósito sería interesantísimo conocer, siquiera sea aproximadamente, el total de contribuciones que satisface actualmente Canarias, la cifra de negocios y beneficios de las principales compañías fruteras y el total cobrado por carga y descarga en los puertos para establecer con aproximación la cifra total que se le sustrae actualemnte al pueblo y que pasaría luego a ser el fundamento de su desenvolvimiento. Seguramente que entre las dos provincias no bajaría de doscientos millones de pesetas anuales, sumas verdaderamente colosas en relación con la población del archipiélago.

A nadie se le oculta la diversidad de problemas que plantea el desarrollo de un movimiento de tal índole, que supone la segregación respecto del Estado capitalista español, la destrucción, como clase, de la gran burguesía canaria y la estructuración de un nuevo estado sobre una base económica conteniendo elementos capitalistas y socialistas conjuntamente. Esta claro también que estos problemas habrían de ser tratados separadamente con la amplitud que merecen, para lograr su esclarecimiento. Por el momento, sin embargo, me interesa destacar lo siguiente:

Primero. La constitución de un gobierno obrero y campesino canario y la instauración del monopolio del comercio exterior, significa la destrucción de la gran burguesía canaria, puesto que desaparece la base económica que la sustenta actualmente.

Segundo. La nueva situación representaría claramente los intereses de las clases medias y del proletariado. Para éstos supone liberarse de la opresión del capitalismo y convertirse en clase dirigente de todo el futuro desenvolvimiento canario. Para las clases medias supone que situación actual, sufriendo la miseria y el hambre a consecuencia de la crisis, y teniendo que asistir a ellas, importentes para remediarlas, pasarán a ser miembros conscientes de una economía dirigida, capaces de actuar sobre ella y por lo tanto, de evitar las crisis, y teniendo por delante todas las perspectivas de desenvolvimiento que es capaz de operar el trabajo humano.

Tercero. El control del comercio exterior pone en manos del gobienro obrero y campesino la parte preponderante de nuestra eocnomía, cuestión fundamental para su lucha política y social contra la reacción y para el ulterior desenvolvimiento del mismo.

No quiero terminar sin aclarar una cuestión fundamental, que es la referente a la unión entre el proletariado y la clase media. En las líneas anteriores he hablado profusamente sobre la necesidad de esas ‘unión’. La realidad nos demuestra, sin embargo, qe uniones del tal índole no existen, sino que lo que ocurre es que la clase media es arrastrada por el proletariado a la lucha contra la gran burguesía, cuando su descontento no es utilizado por esa gran burguesía para aplastar a las organizaciones obreras. Es a este hecho al que nos referíamos al hablar de ‘unión’. Por lo tanto resulta que la ‘unión’ entre entre el proletariado y la pequeña burguesía sólo es una consecuencia de la capacidad de acción, de la actitud organizada y de la unidad orgánica de que de muestras la clase obrera. Solo, en efecto, cuando la pequeña burguesía oscilante vea claramente, prácticamente, la combatividad de la clase obrera y su espíritu de organización en la lucha contra la gran burguesía, se decidirá a unir sus esfuerzos a los del resto de los trabajadores. Si esta combatividad y esta unidad proletaria no existen, lo probable es que la pequeña burguesía se entregue en brazos de los grandes capitalistas. Es por esto, entre otras cosas, que todas las cuestiones referentes al frente único y a l unidad sindical proletarias tiene una importancia fundamental en todo proceso revolucionario.”

Quizás las páginas más interesantes de Espartaco son las relacionadas o relacionables con el Frente Único Revolucionario, constituido en Las Palmas el 3 de marzo de 1934. El 21 de octubre de 1933 el Radio Comunistra de Santa Cruz de La Palma remite al seminario, para su publicación, un comunicado que contiene ya varios de los puntos que constituirán, más adelante, el programa del Frente Único. El texto de este comunicado, que se publica con el título de “A todos los obreros y campesinos”, es el siguiente:

“Camaradas:

Se aproxima la lucha electoral. La burguesía quiere dar estado legal a la constitución de nuevos Gobiernos ‘de fuerza’, que repriman, asesinen y encarcelen a los trabajadores. La burguesía quiere aplastar el empuje revolucionario de los obreros y campesinos, en marcha ya hacia su propio poder, el Gobierno Obrero y Campesino. Aterrada por el pánico, une todas sus fuerzas para dar batalla a la clase obrera, cuyas ilusiones democráticas están liquidadas y que por ello busca la única salida a su situación actual, la salida de la revolución obrera y campesina.

El Partido Comunista único partido que lucha bajo la bandera del marxismo leninismo, único partido que levanta en alto la bandera de la revolución, os llama a la lucha. ¡Hay que continuar adelante la revolución! ¡No hay que ceder ni un paso de terreno a la burguesía! ¡Frente al fascismo y a la contrarevolución, sólo hay una salida: el Gobierno Obrero y Campesino! Por ello hay que luchar hasta el final, diariamente, organizado sin pérdida de tiempo los órganos de nuestro propio poder, los Comités de Campesino y de Lugar de Trabajo y los Consejos de Delegados Obreros y Campesinos.

Hay que organizar la revolución, llevarla en ascenso creciente hasta su salida revolucionaria, la única salida que soluciona los problemas de los obreros y campesinos, porque acaba con este régimen de hambre, paro y metralla.

El Partido Comunista os llama a la lucha por las siguientes consignas fundamentales para el desarrollo de la revolución:

Consesión inmediata de la Amnistía de Clase, conforme al proyecto de ley presentado a las Cortes por el diputado camarada Balbontín.

Libertad inmediata para los obreros socialistas de Hermigua, sobre los que pesa la amenaza de 21 penas de muerte.

Por el derecho de Canarias a la autodeterminación e incluso a su separación total de España si tal fuera la voluntad de los obreros y campesinos.

Por la moratoria del pago de las deudas a los campesinos pobre sy medios, que no pueden pagarlas por la crisis econñomica.

Por el subsidio a los obreros parados a cargo de los patronos y el Estado.

Por la extensión del pago de alquieres a los obreros que se hallen en paro forzoso.

Por la rebaja del 40% de los alquileres.

Por el aumento general de los salarios.

Por el derecho de los medianeros a los productos íntegros de la tierra que han trabajado toda su vida.

Por el Gobierno obrero y Campesino.

Por los Consejos de Delegados Obreros y Campesinos.

Por el desarme y disolusión de la Guardia Civil y de Asalto.

Por los derechos políticos desde los 18 años sin distinción de sexos, para todos los obreros, campesinos, soldados y marinos.

Por el seguro de Maternidad pagado por los patronos.

Contra la guerra imperialista de Marruecos y por la libertad absoluta del pueblo marroquí.

Contra las leyes fascista del 8 de abril, Orden Público y Vagos.

Por la disolución de todas las organizaciones fascistas o fascistizantes y la confiscación de sus bienes, que pasarán a manos de las organizaciones obreras.

Por la defensa de la Unión Soviética.”

Los puntos de este programa constituyen la “plataforma electoral del Partido Comunista de España para las próximas elecciones a Diputados a Cortes”. La redacción defintiiva de este programa, reproducida en Espartaco el 28 de octubre de 1933, queda como sigue.

“a) Aumento de salarios para los obreros industriales y agrícolas.

b) Subsidio a los parados del 75% de su jornal con un mñinimo de 3 pesetas diarias y excepción del pago de alquiler, luz y agua.

c) Pago del salario semanal íntegro a los parados parciales.

d) Confiscación de los víveres de los depósitos y grandes almacenes y su distribución entre los necesitados.

e) Toma y repartición inmediata de la tierra entre los obreros agrícolas y campesinos pobres.

f) Abolición total y absoluta de toda clase de impuestos y deudas de los obreros industriales y agrícolas, campesinos pobres, arrendatarios y medianeros.

g) Jornada de 7 horas sin rebajada de salarios.

h) por las 8 horas de servicio y 3 pesetas diarias de haber para los soldados y fraternización de los mismos con los obreros y campesinos.

i) Desarme de la Guardia Civil de Asalto y demás fuerzas de represión.

j) Armamento de los obreros y campesinos.

k) Amnistía de clase para los obreros, campesinos y soldados encarcelados.

l) Derecho de Canarias a la autodeterminación hasta la constitución en estado independiente.

m) Lucha despiada en todos los órdenes y por todos los medios contra el fascismo y la guerra imperialista.”

El 17 de marzo de 1934, catorce días después de la constitución del Frente Único, Espartaco publica, bajo el título de “Ha quedado constituido el Frente Único Revolucionario”, lo siguiente.

“En Las Palmas, el día tres de este mes se reunieron las distintas organizaciones obreras, sindicales y políticas para la constitución del Frente Único Revolucionario. En dicha reunión se llegó a dicho Frente Único levantándose al efecto la siguiente acta:

BASES SOBRE LA QUE SE CONSTITUYE EN LAS PALMAS EL FRENTE ÚNICO REVOLUCIONARIO POR LAS ORGANIZACIONES FIRMANTES:

Los momentos decisivos por que atraviesa la revolución española, la ola de terror desencadenada por los gobiernos de la República de trabajadores, desde los asesinatos en masa y las deportaciones, hasta la quema de obreros y campesinos vivos sin exluir el encarcelamiento de cerca de 15.000 revolucionarios; el peligro de una nueva guerra de rapiña y bandidaje en Marruecos o contra cualquier potencia imperialista a la que pretenda arrastarnos el imperialismo español, en colaboración con el francés, para intentar a costa de la sangre y el hambre y la misiera de las masas trabajadoras resolver la crisis económica cada día mas agudizada, que ha socavado la creciente amenaza del fascismo, que se organiza bajo la paternal benevolencia del gobierno monárquico-republicano de Lerroux-Gil Robles, la instauración de cuya dictadura fascista será el arma que la gran burguesía y los terratenientes utilicen para ahogar en sangre la protesta de las masas y poder arrastrarlas a la guerra, demuestra con claridad meridiana la necesidad inapalzable de llegar a formar un sólido bloque que se oponga a tales designios y luche revolucionariamente por la conquista de las necesidades diarias de las masas oprimidas y explotadas, como medio de reforzar la unidad de los trabajadores a través de cuyas batallas serán movilizadas las capas más atrasadas de la clase obrera y los campesinos, quitando asi la base en que aspira a apoyarse el fascimo para implantar su dictadura criminal, y prepararemos a la clase a la clase obrera y al campesinado para las batallas finales, por el derrumbamiento violento del régimen capitalista y la instauración de la dictadura revolucionaria de los obreros y los campesinos, único poder que colmará las aspiraciones de los trabajadores y aplastará a la burguesía como clase dominante, destrozará hasta las raíces su aparato estatal, y apoyándose en los Consejos (Soviets) de delegados oberos, campesinos, soldados, impulsará la Revolución.

Por todo lo expuesto, y partiendo de la necesidad inmediata del Frente Único Revolucionario, se procederá rápidamente en todas las fábricas, empresas, talleres, cortijos, fincas, etc, así como en las barriadas por los parados, a la elección democrática, por todos los trabajadores, de Comités de Frente Único para organizar la autodefensa de los obreros y campesinos por la vía de acciones determinadas, manifestaciones y huelgas y agitación, con vistas a la preparación y organización de la huelga general. Las tareas de estos Comités es la de emprender inmediatamente la lucha por las reivindicaciones siguientes:

Primera. Contra toda clase de despidos. Por el aumento generla de los salarios un 25%. Por el subsidio a los parados del 75% de su jornal con un mínimo de tres pesetas diarias pagadas por los patronos, el estado y los municipios, y expceción del pago de alquier, luz y agua. Pago del salario semanal íntegro a los parados parciales. Por la jornada de siete horas y cuarenta semanales sin rebaja de salario. Por ocho horas de servicios y tres pesetas de haber para los soldados e iguales derechos políticos y asociación que loa paisanos.

Segunda. Aboliación absoluta de toda clase de deudas e impuestos que pesen sobre los obreros industriales y agrícolas, campesinos pobres, arrendatarios, medianeros, pequeños industriales y pequeñas comerciantes. Confiscación de los víveres de los grandes almacenes y distribución entre los necesitados. Expropiaciones sin indemnización de la tierra de los señoríos, latifundios, campesinos ricos y la Iglesia y distribución inmediata entre los obreros agrícuolas y campesinos pobres.

Tercera. Por el desarme y disolución de la Guardia Civil y de Asalto y la creación de las Milicias Obreras y Campesinas. Por el desarme y disolución de todas las organizaciones monárquicas y fascistas. Por la expulsión de los jesuitas y la confiscación de todos sus bienes y los de la Iglesia a favor de los parados.

Cuarta. Por la liberación de los catorce mil presos revolucionarios, por una amplia amnistía de clase. Por la liberación de Canarias de la opresión del imperialismo español y el derecho a la autodeterminación hasta su constitución en estado independiente, si tal fuese su voluntad. Por la transofrmación de la guerra civil si a pesar de nuestros esfuerzos llegase a estallar. Por la concesión del voto a todos los mayores de dieciocho años. Pr la anulación de la Ley de Orden Público, Vagos y demás leyes represivas, y por una amplia libertad de prensa, asoación, reunión, manifestación y huelga. En señal de aprobación y haciéndonos responsables ante todos los trabajadores y la revolución, firmamos el presente en Las Palmas, a tres de marzo de mil novecientos treinta y cuatro. Las Delegaciones de loa Partidos y Juventud Comunistas y Socialistas y de la Federación Provincial de Sindicatos Obreros.

Aprobada la Plataforma anterior y después de tomarse diversos acuerdos relacionados con la campaña de prensa y mítines (el primer de los cuales se celebrará el próximo domingo día once) se dio por terminada la reunión, no sin antes haberse señalado la conveniencia de invitar para la próxima entrevista a una delegación de las Juventudes Libertarias al objeto de insistr una vez mas acerca de ellos y no dar por rotas las relaciones hasta tanto se hayan agotado cuantas gestiones amistosas puedan efectuarse para conseguir la unficación de todos los sectores clasistas en un frente que propugne por la Revolución Social.”

En el último número de Espartaco que hemos podido consultar lleva la fecha del 4 de julio de 1936. Hasta ese momento el semanario continúa insistiendo en la necesidad del Frente Único Revolucionario y en el apoyo a los puntos que constituyen su plataforma reivindicativa.

Hay otros aspectos del periódico Espartaco que mercen estudio. Podemos recordar las críticas contra los proyectos de Néstor de la Torre de resucitar el tipismo (firmado por Don Quintín el Amargado, desde Las Palmas, el 10-2-1935) y contra Pedro García Cabrera, al que califica de farsante e intectualillo burgués que se dice socialista.

Madrid abril de 1985.

Fuente: Revista de Estudios Africanos, ROA, números 3 al 7, página 179-188

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