Odio a quien
toma rehenes de la vida
amargo, su batir de mamífero
de alas dentadas
que hunde
la arboladura en el puerto
cuando ni siquiera,
el cielo y el mar
aventuran su matrimonio,
Qué no es la vida
sino la palabra
en gerundio
que se demuestra
cuando se explora
y si digo odio
cuando pienso que temo
es por las ganancias
de un viaje
que es nuestro
de todas
y arrebatado.